jueves, 13 de marzo de 2008

Ganas de chuches - Cursillo, día IV.

Un día intenso, sin duda. Primero, nos fuimos a entrevistar ingleses al centro, donde nos con algunos compañeros del conservatorio y con Juanjo, el pianista, a quién ultimamente todo el mundo llama Alberto (desde aquí nos disculpanos en nombre de los metepatas, Juanjo.)
Último día de cursillo, por fin cogimos las puntas. Nuevas rozaduras, nada nuevo. Me pregunto como les ha ido a las del otro nivel. Si pasan por aquí, no duden en dejar un comentario al respecto.
Y entrega de notas. Parece ser que no salimos muy escaldados, aunque tampoco podíamos saberlo, estábamos desperdigados por el pasillo entr la 31 y la 32 a falta de clase y algunos se tenían que ir al cursillo.
Fue entonces cuando la tarde se tornó interesante. Isis y yo nos fuimos en moto a la tienda de las camisetas, que tardamos cerca de una hora, básicamente porque no teníamos ni idea de donde estaba. Tuvimos que llamar a Luisa mientras Arantxa y Estefa esperaban impacientes en Costa Sol. Después de dos intentos, Luisaa cogió el teléfono.

-¿Diga?
- Luisa esto es una puta mierda. - le solté por las buenas. - Llevamos dos horas buscando la tienda y no hay dios que la encuentre.
El ruido del viento debía crear interferencias.
- ¿Cómo vas?
- En moto.
- Ah, vale. ¿Te acuerdas de donde está mi casa?
- No. - nunca me acordaba de donde vivía. Por más veces que fuera.
- Bueno, vete por la parte que fuimos cuando vinimos en verano, en el puente, ¿te acuerdas?
- Sí. - Bueno, más o menos.
- Pues baja por las escaleras de la izquierda.
- Luisa, te acabo de decir que vamos en moto.- me estaba poniendo nerviosa, tanto rato buscándo la tienda.
Finalmente, necesitamos que Luisa bajara y nos llevara hasta la tienda andando, mientras Arantxa no dejaba de llamar impaciente. Y, por supuesto, la tienda estaba cerrada. Como no.

- Bueno, por lo menos ya sabemos dónde está. - dijimos en un desesperado intento de darle algún sentido a las vueltas en la moto por el barrio, que no conocíamos de nada.

- Vale, no tengo ni zorra de donde estamos. - dijo Isis.

Y por culpa de los semáforos tardamos veinte minutos más en llegar hasta Costa Sol, donde esperaban Estefa y Arantxa. Y nos dieron ganas de chuches.
¡Habrase visto tía más rancia que la del puesto de chuches! Isis pilló un mosqueo tal que no pudimos evitar la tentación de ir a putear a la mujer del puesto, que no hacía más que quejarse de lo que le picaba "aquí" (un sitio para nada decente)
He hicimos planes, comiendo chuches y hablando, como no, de Aída, de los Simpsons y de un hombre "d'esos con restas" que llevaba una rata en el hombro (¿Un hurón? No. Una rata. "d'esas gordas con el rabo largo, domestica. Te daba la patita")
Una gran tarde. Un pequeño resumen.
Se acabó el trimestre, pequeñas bailarinas. No lo echeis de menos. El baile volverá, y lo que echareis de menos serán la vacaciones.
Pero eso siempre.

No hay comentarios: