
- Tenemos que comprar la tela roja en el mercadillo. - dijo Guille
- No hace falta, tiene Belén.- le contesté.
- ¿Qué compró ayer?
- No creo, la tendría en su casa.
[...]
- Hay que comprar la tela para los fajines.- dice al rato.
- ¡Guille!
- ¿Qué?
- ¡Que te he dicho antes que ha traído Belén!
- ¿Ah sí?
- Claro.
- Pues no te estaba escuchando.
- ¡Pero como no me ibas a estar escuchando si me has contestado!
- ¿Yo te he contestado?
- Por dios, si no te ha dado tiempo a que se te olvide.
Llegamos a Porcuna menos de una hora después, y nos dispusimos a pasear las maletas por el pueblo.
Mientras estuvimos en la casa, Guille le confesó a Belén que se le había olvidado la camisa en Écija, aún a riesgo de que Belén le cortara la cabeza. Más o menos, esta es la cara que puso cuando se lo dijo.
Nos fuimos al local de al lado de casa de la Abuela, y empezamos a ensayar, y a hacernos daño, sobre todo Guille, que le salió una ampolla en el metatarso llena de sangre que le tenía que doler como nada. Y todo montando un solo que al final, no se bailó, por culpa de la ampolla en cuestión.


Hubo caídas y multitud de cogidas fallidas, he incluso pasos a dos masculinos, pero al final, liampiamos el baile (y el suelo) y montamos la pose final del musical. Así que nos fuimos a comer a casa de la Abuela, a tomarnos un corto y merecido descanso.

Tras un plato de macarrones con queso, tortilla muchas cerezas, sobre todo rojas, ¿eh, Guille? y medios plátanos, distribuimos los bailes de aquella misma noche. Cansados, nos fuimos de nuevo a la casa a jugar al UNO y a comer helados.
- Me gustaría ser Crupière- digo mientras barajo las cartas.
- Pues yo soy Aries.- dije Guille- y estoy encantado.
O-O
-¿Perdona?
Más tarde, cuando el sol se retiró muuy levísimamente, salimos hacia el luagr donde estaba puesto el escenario, para comprobar algo que ya sabíamos. Que quemaba como él solo y que resbalaba como nadie. Aún así, llevamos a cabo nuestro ensayo como solo nosotros sabemos, es decir, con risas, caídas y pegos, con "Gloria, ¡la teta, la teta!" entre dientes de Guille (a ver, la camiseta se me caía xD).
Volvimos a casa corriendo y nos turnamos para ducharnos con un agua fría casi inexistente. Guille, que fue cediendo su turno a las demás, mientras cosía la corbata de Belén, si señor, porque sabe coser, acabó duchandose no sabemos exactamente como. Corriendo porque no llegábamos, nos fuimos peinadas y maquilladas, por Guille, por increíble que parezca. Aún así, tuvimos tiempo de sobra de vestirnos y prepararnos para salir al escenario... a escurrirnos.
Eso será en otra entrada xDD.

