domingo, 27 de julio de 2008

Vacaciones

Y ya, me marcho. No para no volver nunca, ni mucho menos, pero un mes de ausencia me parece digno de nombrar. Y no sé por qué, pero tengo la sensación de que no seré la misma la próxima vez que me encuentre cara a cara con el teclado de mi ordenador, esperando a ser explotado por mis manos, que ágiles, exprimen mi alma hasta dejarla tranquila y confesada.
Me marcho, mañana temprano. Espero que me suceda algo, algo que cambie la monotonía de mi vida en mayor o menos grado. Me pillan los campamentos, y eso esperó que sea genial. Tengo el presentimiento de que este, en lo que se refiere a nuestras juergas, gamberradas, payasadas y relaciones, dejando a un lado las clases, los ensayos y el musical, va a ser una pasada. Digo dejandolo a parte porque los profesores y los monitores nos sorprenden todos los años con un espectáculo de clausura que parece increíble que hayamos preparado en diez días escasos.
Espero que me echeis de menos, y que no olvideis mi cumpleaños, o8/o8/o8. Siento tener que irme a la cama, pero os juro que la espalda me duele tanto que no lo puedo soportar.
Pasadlo bien.

martes, 15 de julio de 2008

Bueno si, estoy abandonando mi habito de escribir en el blog, pero no creo que pase nada. Estoy de vacaciones y mi vida se va abandonando poco a poco a la monotonía, a pesar de que me prometí no hacerlo. Pero el calor puede conmigo, aunque ahora la fiebre me hace tener frío.
La semana que viene me iré a la playa, y no volveré hasta finales de agosto. No tengo mucho que contar hoy. Me duele la cabeza.

miércoles, 2 de julio de 2008

Vacaciones

Sí, algún día terminaré de actualizar con Porcuna.
El martes por la tarde fue la graduación de las chicas de sexto. Isa y yo, sentadas una junto a la otra, intentabamos disimular las lágrimas.
- ¿Por qué nadie llora, Isa?
- No sé, pero yo voy a empezar de un momento a otro.
El día que yo me gradúe, la gente se va a tener que ir en barca.
Durante la semana pasada estuve yendo a las clases de Estela por las mañanas. El miércoles, que me quedé dormida y estuve en la clase de al lado porque me daba cosa entrar, nos fuimos a la piscina de Lepanto, Yadira, Cecilia, Ali, Alba, Guille, Alicia, Gloria, Pilar, Teresa y yo. ¿A qué? Principalmente, a quemarnos, unos más que otros, desde luego, incluso con las toneladas de crema que nos echamos. Pero nos lo pasamos bien, jugando al UNO, bañándonos, hablando del conservatorio, del chico KISS, porque es tema de conversación siempre, etc...
La mañana del jueves fue corriente como cualquier otra, supongo que lo único a destacar fue que vino Alejandro de Madrid, dando la noticia de que iba a firmar contrato con Victor Ullate, y que como Estela vino tarde hicimos un circuito para habernos muerto allí mismo.
Sin embargo, por la tarde, tras abolir nuestro plan de cine, me fui con Jorge y Oscar a casa del primero a ver el partido, no sin antes patinar un poco en el Vista Alegre y hacer pegos con un mando y un DVD que nos encontramos tirado, que acabó destrozado, por supuesto.
La clase del viernes estuvo menos llena porque la adelantaron a las 10 y se ve que la gente no estuvo por la labor de madrugar.
Esa misma tarde, papá y mamá se fueron a la playa y nosotros, Alfonso y yo, nos quedamos en casa. Un fin de semana sin incidentes. Apenas si salí una horilla el sábado con Miguel a tomar un helado y comprar material para el regalo de mamá. El domingo repetimos sesión de futbol, esta vez en casa de Oscar.
Bueno, os dejo, que ha llegado Luisa y nos vamos a la piscina.