Intento centrarme en el sonido de mis propios pensamientos, pero la ciudad me envuelve, me atrapa, me hace suya. El sonido de la urbe entra en mí y me hace formar parte de ella. Una base en mis oídos, un piano. Ambas partes de mi misma unidas en una, hecha canción. El clásico y el rap no están destinado al enfrentamiento.
Conozco a muchos músicos. Algunos creen serlo, otros están ya consagrados. Los que lo intentan, lo que luchan por encontrarse a si mismos, los que lo llevan por dentro. Supongamos que conozco a todos los tipos, lo cual ya es mucho suponer, porque afirmar que conozco solamente a alguien ya es un riesgo.
Un músico de verdad me dijo un día, no hace tanto, que sus problemas podían resumirse en dos. Música y amor.
Supongamos ahora que no es música, si no que hablamos de danza, aunque realmente ambas sean formas de expresarse. Supongamos que mi mediocridad acabará por desaparecer. Mis problemas son dos. Danza y amor.
Suficientes para volverse loco.
1 comentario:
INFORMACIÓN: ya ests loca... y eso es lo que te hace tan especial fuera y dentro del mundo virtual
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