Hay veces en nuestra vida en los que nos acostumbramos a que las cosas sean tal y como son, digamos que, alcazamos un punto en el que dejan de cambiar. Por eso los cambios nos afectan tanto.
A veces pasa eso con tus amigos. Pensáis que sois los que sois y que lo seréis siempre y, de repente, aparece alguien nuevo. Esta sensación es mucho más fuerte cuando esa persona la traes tú al grupo, sin saber como, ni por qué.
Y entonces, esa persona comienza a adueñarse de tus amigos. Al principio, simplemente cogen una rápida confianza, y eso incrementa tu ego, ya que crees que has hecho algo bueno al ayudar a esa persona a hacer nuevos amigos.
La cosa cuando esta persona te llama y te dice:
- Hemos quedado, ¿Te vienes?
- Quedado, ¿quiénes?
- Pues nosotros.
- Pues nosotros.
¿Nosotros? Piensas. ¿Cómo que nosotros? Tú no eres un NOSOTROS. Ese pensamiento te asusta, al principio. Es ruín, y ciertamente egoísta. Pero, ¿a quién no le dolería que sus amigos llamaran antes a un recién llegado que a uno mismo? Con él que llevan años, el que aguantó sus penas y sus alegrías, el que estuvo allí, y llamó cuando no pudo estar. ¿Se han cansado de mí? ¿es eso?
Te están arrebatando a tus amigos. Su nombre aparece en sus niks, y el tuyo hace siglos que no aparece en ninguna parte.
Hay amigos y amigos. Los de verdad, y los que llaman hasta encontrar a alguien mejor.
María, a mí, siempre me tendrás.
1 comentario:
esa historia me suena.... TQ GLOOO!!!
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