Notaba tu olor. Cerca de mí, a mi alrededor. Como si no te hubieras ido, como si siguieras por aquí cerca. Lo notaba en mi pelo, que reposó junto al tuyo. Lo notaba en mi ropa, donde me rodearon tus manos. Hasta bajo mi nariz estaba, porque ahí están mis labios y es sin duda donde más tiempo pasas.
La oscuridad era total. Mi cuerpo se estremecía de frío entre los cojines. Tu olor estaba allí, entre mis dedos, rodeándo mi piel como un beso.
Me giro sobre mi misma. Y ahí estás, mirandome fijamente, con un amor en los ojos que jamás pensé que nadie me dedicaría. Me susurras:
- Te quiero.
Y noto como mi cuerpo se estremece y se derrite lentamente, para acabar entre tus manos y volverse nubes.
No sabes lo que me estás dando. No sabes cuánto tiempo, ni cúal largo se me ha hecho, llevo esperándo esto. El daño que me hiciste no es nada comparado con el amor que me das. No sé si eres cosciente de todo lo que eres para mí, todo lo que soy cuando estoy contigo.
- Gracias.-se me escapa.
Tú ya sabes por qué. Aunque no sepas cuánto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario