
¿Quieren saber que es lo que me molesta? No bailar. Eso es lo que me molesta.
Es decir. Rectifico. Me molesta no ser jamás la elegida. Ahora alguien dirá: bailaste como Kitri para los colegios. Pero yo se que no me cogieron por nada en especial, simplemente, roces internos profesor-alumno hicieron desechar a la candidata idonea, que todos sabíamos quien era, para cogerme a mí. ¿Por qué? Porque tiro de la interpretación. Me gustaría que me cogieran por mi técnica y no por mi interpretación, para variar. Pero eso es absurdo. Eso conllevaría dejar al conservatorio en tal mal lugar que tendría que ir a clase con una bolsa de basura en la cabeza. Tan humillante y bochornoso como patético y catastrófico. No se me ocurren más adjetivos para definir mi forma de bailar.
¿Y de quien es la culpa? Obviamente, mía. Podría culpar a cualquier otra persona, pero sería soberanamente estúpido por mi parte, porque sería hacer cargar a alguien una responsabilidad que es mía y de nadie más. Y aunque, podríamos decir, debería estar acostumbrada, no lo estoy. Pero no me sorprende, eso no. Me sorprendería en caso contrario. Eso si que sería una sorpresa. Grata e inesperada.
Así son las cosas, así seguirán siendo. Y no creo que cambien, aunque me gustaría, claro. Lo más duro es que cuando lleguemos al último curso, esto serguirá repitiendose, si no con nosotras mismas, con gente de cursos inferiores. Por mucho que intente negarlo, gente de uno o dos cursos por debajo me da cien mil vueltas - y media. El caso es que tampoco me graduaré en Córdoba. Me tiraré nueve años en este conservatorio para terminarlo en una ciudad donde no conozco a nadie.
Y en Málaga no será mejor que aquí. Eso lo tengo bastante claro.
A veces me pregunto por qué narices escribo estas cosas.
PD: A los anonimos, por favor, escribid vuestros nombres. O en clave, lo que sea, me da igual. Es para diferenciar unos anonimos de otros. Gracias por pasaros.