viernes, 24 de julio de 2009

Felices Vacaciones!



Escribo para despedirme. Esta tarde, a las 19.00 , saldré con mi maleta de 20 kg 200 g rumbo a Torre del Mar, donde desembarcaré alguna que otra cosa. Mañana, sábado, a las 16.00, cogeré un avión a Canarias, Tenerife, Puerto de la Cruz. Donde descansaré una semana con mi familia.

Volveremos el día 1 de Agosto. Habré pasado penosamente mi octavo mesaniversario sola, pensando en él. Esa semana, hasta el día 8, será probablemente lenta y aburrida, en el piso de Torre del Mar.

El día 8 será mi cumpleaños. Diecisiete. Lo pasaré en Málaga, despidiendo a mi hermano Alfonso, que cogerá un vuelo a Berlín para trabajar en la reconstrucción de una Iglesia en un campo de trabajo.

Quizás ese día, quizá el 9, o el 10, Jorge irá a verme. Vendrá a la playa conmigo. Y entonces, las vacaciones volverán a empezar.

Estaré aquí el 1 de septiembre. No os preocupeis por mí ;). Sed buenos, y felices vacaciones!!


Gloria.

jueves, 23 de julio de 2009

Fuego.


Había vuelto ha soñar.

La luz tenue, el candor

de los cuerpos encendidos

y el sudor de tu espalda.


Me miraste, y al tiempo

te miré. Absorta.

¿Como podíamos prender

de llamas la piel del otro?


Curvas sinuosas se perdieron

en la noche, despacio.

Despacio. Lentamente.

Luz en la oscuridad.


Tus labios se perdieron

en algun punto entre mi

cuello y tus pupilas.

Ardimos en llamas.


Desperté. Sola. En silencio

puse los pies en el suelo

y lloré. Tu no estabas,

el calor se había marchado.


jueves, 16 de julio de 2009

No puedo.


Llegué a casa con un dolor de cabeza horrible. Aun sostenía a Jo entre mis manos, junto con tus cartas. Rociar a Jo de tu colonia había sido un acierto. Olía tal y como hueles tu. Bueno, no del todo. Había algo que le faltaba, pero era lo único que tenía.
Las lágrimas empezaron a deslizarse por mis mejillas. Lenta y silenciosamente. Te había prometido que no iba a llorar. Pero era una promesa absurda. Imposible de cumplir.

Alargué la mano y deshice el lazo morado que rodeaba tus cartas. Cogí la primera y la abrí cuidadosamente. Mis ojos recorrieron el papel, lleno de tus palabras.



"Espero que te guste mucho PRINCESA.

TE AMO!"


Ya no pude contenerme más y empecé a llorar ahogando los sollozos. Apreté a Jo contra mi cuerpo. Las cartas y el pequeño peluche era lo único que había quedado de tí. Tú, por otro lado, te habías llevado tu sonrisa, tus labios, tus palabras, tus ojos, tu tacto y el sonido de tu voz. No era justo.


Pero allí estaba yo, sin otro remedio que añorarte de tal forma que el alma se me estaba rompiendo en dos. No sé cuanto tiempo estuve llorando. Solo se que, finalmente, acabé durmiendome.


Cuando abrí los ojos a la mañana siguiente, me quedé absolutamente inmovil sobre la cama. Mirando al techo, absorta. No podía creer que te hubieras ido. Se me hacía difícil pensar que no me había despertado porque tus llamadas perdidas sonaran como un reloj a las 11 de la mañana. Era difícil creer que, cuando encendiera el ordenador, no ibas a ser la primera persona en saludarne, preguntarme por los planes y venir a recogerme a mi casa.


Me giré sobre mi misma y vi a Jo. Respiré, y su olor, el tuyo, me innundó el alma. Y me llenó de añoranza y de dolor.

Paseé por mi habitación durante todo el día, dejando aquí y allá lágrimas de melancolía. ¿Es que no había nada en el mundo que no me recordara a algo nuestro?

Pense que no podría vivir sin ti. Y es cierto.
No puedo.






viernes, 10 de julio de 2009

Cuenta atrás.

Los días pasan inexorables, dirigiéndose hacia el día en el que te veré marcharte durante mucho tiempo. Un mes puede no ser gran cosa, pero desde luego, es mucho para pasarlo lejos de ti.
No puedo recordar cuando te conocí. No puedo recordar el primer día que pasé contigo. Ni la primera palabra que me dijiste.
Pero si puedo recordar nuestro primer beso. Y el segundo. Y el tercero. Donde fueron. A qué sabían. Aunque haya olvidado de que color eran las sábanas y que hora era.
Tampoco puedo saber cuando me enamoré de ti tan desesperadamente. ¿Fue ya en aquel viaje? ¿O necesité que se repitiera en tu casa? ¿Fue simplemente por verte cada y recordar tus labios? Quien sabe...
No soportaré vivir sin ti.