Aquí me teneis... Nadie me extrañó durante las vacaciones. No os las contaré, me he vuelto un poco monotemática con todo eso de estar enamorada. Sé que puedo resultar cansina, e incluso empalagosa, a pesar de que continuo con la idea de que si he cambiado, solo a sido a mejor.
Pero bueno. Hoy empezó el curso, en el instituto y en el conservatorio. Y lo cierto es que, aunque me veo con ánimo de empezar, no me veo con capacidad de terminar. Va a ser un curso muy duro. Sé que tendré que esforzarme al máximo, es lo que pienso hacer. Y espero, aunque solo sea por variar, que el conservatorio me reporte cierto bienestar a lo que Talleres se refiere. Porque, el año pasado, no fue precisamente un aliciente para seguir esforzandome.
Y me repetiré muchísimo, pero si no fuera por Jorge, si no fuera porque representa una vía de escape, un lugar donde esconderne, donde sentirme a salvo, segura y donde puedo ser yo misma, probablemente me habría vuelto loca.
Lo cierto es que mis notas del año pasado me resultaron muy reconfortantes, y partiremos de ahí para empezar el curso con alegría. Aunque sea porque estamos ya en 5º de Enseñanzas Profesionales de Danza Clasica - Dios, decidme si no suena a gloria - esperamos que por fin se cumplan nuestras espectativas. Aunque siempre nos quedan los bailes durante el curso - que linces sois, no, el Quijote no me dejó muy buen sabor de boca.
Así que nada, ¡a vivir la vida!
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